Poesía, ética y metafísica

Una cosa es la lucha terrible de la poesía con la verdad y la justicia, y otra de muy diferente rango y dimensión la mal disimulada envidia de quienes no la alcanzan, sin alcanzar tampoco por eso la verdad ni la justicia.

(…) En Grecia, el optimismo, la esperanza, se abrió paso por la vía del pensamiento. La razón, el hermosísimo descubrimiento griego correlativo al ser, era libertadora. Razón y esperanza iban entonces juntas. La contraposición que después, en el mundo cristiano, se ha realizado entre razón y esperanza, entre razón y fe, pretendiendo extenderla hasta el nacimiento de ambas, es por completo infundada y constituye un error de perspectiva.

(…) Al acercarnos a la razón y a la poesía en sus comienzos, en su aurora esplendente griega, aparecen con papeles contrarios a los que imaginamos. En los tiempos modernos, la desolación ha venido de la filosofía y el consuelo de la poesía.

(…) La situación ha cambiado casi por completo desde los tiempos de Grecia. El poeta ya no está fuera de la razón, ni fuera de la ética; tiene su teoría, tiene también su ética, propias, descubiertas por él mismo, no por el filósofo. El poeta es, tanto como pueda ser quien hace metafísica.

María Zambrano. Filosofía y poesía. Fondo de Cultura Económica. México, 1939.